En la naturaleza existen alrededor de 10.000 variedades de la “familia de las ampelidáceas”, a la que pertenece el “genero vitis”, del cual derivan diferentes subgéneros, órdenes, clases, subclases, tipos, subtipos, especies y finalmente variedades. De estas últimas, las únicas interesantes para los vinos de calidad son las variedades de la especie “vinífera”, que como su nombre indica son las apropiadas para la vinificación.

En este post nos dedicaremos a homenajear a una variedad especial de “vitis vinífera” llamada garnacha, autóctona del Noroeste de España que hoy, 20 de septiembre, celebra en todo el mundo su Día Internacional. 

España es líder mundial en plantaciones de viñedo con sus 960 millones de hectáreas, seguida de China con 870 millones y Francia con 787 millones (datos de 2018. OIV).

De estas plantaciones españolas el 51% son tintas, entre las que antaño reinaba la garnacha tinta, aunque ahora se haya visto superada por las variedades tempranillo, bobal, y las blancas airén y macabeo.

A nivel mundial la garnacha tinta es la 5ª variedad tinta más plantada, siendo el noroeste de España su cuna y nuestro país en primer productor.

Garnachas de Gredos

La más conocida de la “familia de las garnachas” es la tinta, en la que nos centraremos en este post. Sin embargo, existen otras muchos híbridos y clones de esta como son, garnacha blanca, gris o roja, grenache, garnatxa, granaccia, lledoner pelut, aragonés, lladoner, tinto de Navalcarnero, tinto navarro, gironet, giró, garnatja, garnacho, vernassa, garnatxo, girons, garnacha negra…

Desde los inicios de la Corona de Aragón en el S.XII, y con su expansión posterior, se llevó la garnacha hacia el norte, este y sur, llegando a numerosos lugares. Ya en el S.XIII hay menciones en Francia de esta variedad, llamada “Vernacie”, importada de Aragón.

Así en la época del rey Fernando I de Aragón, a medida que su Corona se expandía por el Mediterráneo entre los siglos XIV y XV, la variedad comenzó a conocerse principalmente en Cerdeña, Sicilia y la parte central y sur de Italia. A continuación, se plantó en el sur de Francia (Roussillon), Córcega, África mediterránea, Croacia y Grecia.

Atendiendo al área de esta expansión parece evidente que donde mejor se expresa su potencial es bajo el clima mediterráneo, en territorios cálidos, secos. aireados y con buen drenaje.

Más tarde, entre los siglos XVIII y XIX llegó a lugares tan remotos como Australia, Sudáfrica y California.

Cada clon de la variedad se ha adaptado a lo largo del tiempo a unas condiciones de terreno y clima determinados ofreciendo mejores calidades allí donde mejor se aclimataron las plantas a esas condiciones específicas. Por ello es reconocida por los expertos como una de las variedades de uva que mejor recoge el carácter del suelo y del entorno, siendo capaz de proliferar y ofrecer diferentes personalidades en diversos sustratos como arcillas, granito, caliza e incluso en terrenos pizarrosos, normalmente pobres en nutrientes.

Sin embargo, esta expansión de la garnacha se vio frenada a mediados del S.XX por la nueva orientación del mercado hacia vinos de largas crianzas donde la garnacha en general se defiende peor por su moderada acidez y leve tanicidad, salvo sobresalientes excepciones de viñas viejas plantadas en altitud.

Este retroceso ha sido debido a la preferencia por los aromas terciarios (maderas, cueros, ahumados, especiados, etc..) de los vinos con largas crianzas en barrica y en botella. De esta forma nuestra querida variedad de uva ha ido perdiendo terreno en favor de la variedad tempranillo la cual se adapta mejor a las condiciones de largas crianzas en barrica y en botella típicas de regiones como Rioja y Ribera de Duero.

Es más, en la D.O. Rioja la garnacha era la plantación mayoritaria hace menos de 40 años, pero fue perdiendo terreno frente a otras variedades hasta ocupar en la actualidad un espacio residual en la región, aunque con espectaculares monovarietales de garnacha que siguen cosechando premios internacionales.

Pese a esta supuesta debilidad, la garnacha es una de las más antiguas y más extendidas variedades de uva para vinos de calidad. Así, se ha expandido por toda España y muchas partes del mundo debido a su resistencia a determinadas enfermedades como el “oidio”, hongo que ataca las partes verdes de la planta cuando hay ambiente de humedad y calor en el viñedo. Debido a esta resistencia se extendió a mediados del S.XIX a regiones limítrofes de Aragón con problemas de “oidio” como el suroeste de Madrid, noroeste de Toledo, donde se adaptó perfectamente a sus diferentes suelos y climas.

Actualmente se cultiva en toda España, excepto en Galicia, Asturias y Canarias, siendo sus principales zonas en volumen y calidad La Mancha y Aragón, que es su cuna. También destacan las “garnachas de montaña” de la Sierra de Gredos, entre Madrid, Toledo y Ávila, y las elaboraciones en La Rioja, Cataluña y Navarra.

Viñedos de Garnacha en Toledo

Se considera variedad prioritaria en las siguientes D.D.O.O.: La Mancha, Méntrida, Vinos de Madrid, Calatayud, Campo de Borja, Cariñena, Somontano, Ampurdán-Costa Brava, Costers del Segre, Penedés, Priorato, Tarragona, Terra Alta, Utiel-Requena y Valdeorras.

Aunque hay grandes ejemplos de garnachas reserva y gran reserva, lo habitual es encontrar golosos rosados, espectaculares tintos jóvenes y equilibrados tintos de crianza, junto con algún vino dulce de licor en Cariñena y mistelas en Campo de Borja. Sus características de piel fina, poco pigmentada y su riqueza de azúcares la convierten en la mejor materia prima para vinos de este tipo. Por el contrario, su pobreza en ácidos y taninos la hacen poco recomendable para largas crianzas.

Esperamos que hoy descorchéis un buen varietal de garnacha para celebrar su día internacional y reconocer su frutosidad, frescor, estructura y esa personalidad única que solo la variedad mediterránea por excelencia nos puede ofrecer.

En el siguiente post seguiremos profundizando en las excelencias de la variedad garnacha y trataremos su perfil organoléptico en cata, los tipos de vinos que se elaboran en las diferentes D.D.O.O., y mencionaremos los últimos vinos españoles de garnacha premiados a nivel internacional.

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